
Todos los que hemos sido alumnos de Diego Botas nos hemos preguntado alguna vez qué clase de obsesión unía al pato de las muestras de Photoshop y al susodicho profesor. Pues bien, como revelan nuestras fuentes secretas e indevelables, se trata de un hijo bastardo que Diego nunca quiso reconocer. Aquí mostramos el verdadero aspecto de este patito, antes de que sufriese el sutil retoque fotográfico por parte de Botas para convertirle en un pato anónimo. ¡Diego, asume tu responsabilidad!

No hay comentarios:
Publicar un comentario